jueves, 6 de junio de 2013

2.-Filosofía





Introducción

Este trabajo es evidencia de las posiciones filosóficas del autor. La disertación hecha en uno de los módulos más recientes, el de Etica y el uso de las TIC's, me pareció un trabajo inspirado y esclarecedor de mi posición ético filosófica y de los valores que procuro tener y vivir, rebasa el uso de las TIC's.

Este trabajo habla mucho de mi , de mi profesión docente, de cómo abordo cotidianamente el reto de ser y enseñar a Ser a mis estudiantes, de manera presencial, a distancia o en entornos virtuales de aprendizaje, incluyendo el uso de las TIC's.

MÓDULO 7, ÉTICA EN EL USO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN.

DOCENTE: MTRA. MARÍA DE LOURDES PACHECO GONZÁLEZ

ESTUDIANTE: SERGIO VELASCO YÁÑEZ



TÍTULO DEL TRABAJO: ¿CUÁLES SON MIS VALORES?



Aguascalientes, Ags. 14 de noviembre de 2012.


Contenido



INTRODUCCIÓN


Cuando uno se pregunta cuáles son los valores que tiene, revisa en la vida con cuáles ha vivido efectivamente y no de manera declarativa. Cuáles han sido los momentos más importantes de la vida y por qué le han significado la relevancia que tienen.
En esos momentos es cuando uno descubre si ha sido efectivo el valor por la vivencia que se tiene de él o solamente como una orientación incidental acerca de las cosas.

Diferentes culturas han hablado y escrito acerca de los valores, de la Ética, de la Deontología, de la Axiología, de la Moral como un conjunto necesario para normar la vida del ser humano y proveerle de una guía para tener un criterio de actuación en la vida. Jaime Balmes, escritor del siglo pasado, escribió un libro que se llamó “El Criterio” y habla de cómo hacer que las experiencias de la vida tengan un sentido formativo para uno mismo y forjarse el carácter para vivir conforme a un criterio, el cual puede ser un valor.

Entre los musulmanes, por ejemplo su religión les manda los mismos mandamientos que a los católicos, con una crucial diferencia, ellos agregan un mandamiento que dice: “No serás cobarde en una lucha de Aláh”, cualquier experiencia de vida en el Islam es una lucha de Aláh, así que la cobardía no es bien vista en ningún caso. Este es un valor que orienta la vida de los musulmanes, entre muchas otras cuestiones morales que les dan sentido a sus acciones.

Desde mi propia visión de la vida, actualmente mis valores han cambiado sustancialmente y en principio se ha debido a mis experiencias, no a mis estudios, a mis luchas y conquistas en lo cotidiano por una mejor sociedad, por una mejor educación.

En este sentido hablaré de mis valores actuales y haré una fundamentación de por qué lo son ahora y aquí, y no otros.

DESARROLLO


¿CUÁLES SON MIS VALORES?


1.      Por encima de cualquier otro valor, la vida ocupa un lugar primigenio, cualquier manifestación de vida, incluyendo las plantas, los minerales, la tierra, los animales merecen nuestro respeto y ser tratados como parte de la vida. No nos pertenecen, ellos son, nosotros también. Nadie es más, nadie es menos, todos somos iguales, los árboles tienen la memoria de miles de años de sabiduría en sus ramas, en la copa de sus ramas y en las raíces acumulan la vibración de la Tierra que les protege y alimenta. Ellos saben y nos sanan con incondicional amor.

2.      El Respeto, por los elementos que constituyen la vida humana y que son parte de la Naturaleza: El Aire (Ehécatl Quetzalcóatl); El Fuego (Huehuetéotl Quetzalcóatl); El Agua (Tláloc Quetzalcóatl); La Tierra (Coatlicue-Tonantzin Quetzalcóatl). A todos ellos con permiso de sus manifestaciones sagradas, los elementales del aire, los Elfos; del Fuego las Salamandras, del Agua las Ondinas y de la Tierra, los Duendes o Alushes (en lengua Tzeltal). Nuestra gratitud y reconocimiento por su infatigable labor para hacer posible la vida humana a pesar de nuestra inconciencia colectiva de autodestrucción e irracionalidad civilizatoria, que no de cultura, no la tenemos.

3.      El amor a uno mismo en primer lugar, para luego compartir con todo lo creado. Si uno vibra con el amor, el Universo se abre a nuestro paso porque reconoce la esencia de que está hecho todo, es la única fuerza que vence a la muerte y la trasciende. Hay personas que están vivas y sin embargo parecen muertas y pasan desapercibidas. Hay otras que a pesar de estar muertas siguen estando tan vivas como cuando efectivamente tenían vida, la diferencia está en el amor que irradiaron para vencer la temporalidad de la vida y su efímera condición humana. Aunque ahora creo que la muerte no existe y que solamente hay una transición de la vida a la vida en otro plano, sin necesidad de materia corporal, somos seres ilimitados y eternos, con evolución de conciencia nada más.

4.   La Lealtad a uno mismo primero y después a los demás, nadie da lo que no tiene, el desafío es ser leal a uno mismo, implica un profundo conocimiento de sí mismo y solo amamos lo que conocemos, lo desconocido nos es ajeno y no nos inspira la entrega plena que el amor ofrece. Así que la lealtad es una energía poderosa que cuenta con nosotros en todo momento, nos acompaña y nos ofrece seguridad y confianza, fé en el más alto grado de evolución de la lealtad. Somos el mejor perro fiel de nosotros mismos. Quien es leal a sí mismo dice: “Estoy a salvo y en paz conmigo mismo y Yo Soy mi mejor experiencia".

5.   La Autenticidad para ser uno mismo y no una mera réplica de otros o una burda imitación del modelo sustentado por la publicidad enajenante de una sociedad mediocre como la occidental, autoritaria como es, que condena a los que son diferentes (homosexuales, indígenas, adultos mayores en senectud, desafiados físicos de todo tipo, personas diferencialmente capaces, lesbianas, mujeres de color y de otras religiones diferentes a la dominante).

6.   La libertad para expresarse y vivir conforme a los propios valores e ideales de convivencia con los otros creando otro mundo posible con todas las inclusividades y posibilidades de la riqueza multicultural del mundo. El libre dice: “No clama libertad más que el esclavo, el pobre esclavo, porque el libre canta amor”.

7.   La Soberanía para ejercer la más amplia capacidad de hacer y trascender la historia y no vivir dependiendo de todo un sistema tributario de todo y a cambio de nada, más que la servidumbre voluntaria. Todos los seres humanos somos libres y soberanos, somos capaces de vivir por nuestra propia cuenta, sin tener que depender de nadie ni de nada, excepto los medios de vida necesarios para el intercambio entre iguales, y con los otros reinos de la tierra. Tenemos derecho a vivir libres y con los socios que elijamos tener para crear sociedades alternativas, justas equitativas, productivas de bienestar y alegría, jubilosas y pacíficas, cultas y virtuosas, sin necesidad de gobiernos ni sistemas de vigilancia, la confianza es el reino de los libres y soberanos. El soberano dice: “Yo Soy, mi bienestar es inevitable y el Universo me lo dá a manos llenas, sin lastimar a nadie ni a nada, esto es verdad y así es”.

8.   La Responsabilidad para asumir las consecuencias de mis actos ante mí primero y después ante los demás, responsabilidad es la capacidad para responderle a la vida con ánimo, entusiasmo y gozo. La Responsabilidad es más el compromiso formal de Ser Yo Mismo, para que se manifieste la plenitud de lo que Yo Soy.

9.   La Unidad en la Diversidad para conformar la riqueza de la vida y la cultura auténticamente humana. Encontramos en lo diverso, en lo diferente, nuestro propio crecimiento y no nuestro menoscabo, nuestro desafío y el desarrollo que ello conlleva si lo aceptamos como experiencia de vida cotidiana pero en la Unidad, se rechaza la comodidad del homólogo, del parecido porque nos lleva a la zona de comodidad y a la mediocridad, un antivalor del crecimiento.

10. La Verdad antes que mi vida, porque ella me hará libre y la libertad me conducirá a la Soberanía, al ejercicio de mi poder superior. Donde quiera que ella se encuentre, la verdad por encima de todas las cosas. El veraz dice: “Los amigos nos herimos con la verdad para no matarnos con la mentira”; “La verdad no peca pero incomoda”; “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; quien vive en mí, no morirá jamás” (Jesús de Nazareth, Joseph Ben Joseph o Joshua el hijo del carpintero).

¿POR QUÉ ESOS VALORES?



Son los que me permiten vivir en una sociedad alienante y psicopatogénica que gusta de mentir y de albergar en el corazón la hipocresía, la traición y la mezquindad de vender al hermano para obtener una concesión o un favor unilateral.

La corrupción ha llegado a niveles inimaginables, el deterioro ha alcanzado hasta la hediondez de los desperdicios morales de un sistema político, económico y social clasista, discriminatorio, colonialista y excluyente. Una educación en manos de una líder irresponsable de toda conciencia planetaria, asesina, corrupta y practicante de maleficios, ignorante e inculta que ha hurtado la dignidad de los maestros de México y de algunos buenos profesores que todavía siguen trabajando creyendo en su vocación de enseñar y educar.

Están concatenados estos valores con mi espiritualidad, con mi manera política de llevar a cabo una praxis comprometida con el pueblo. Con mi vocación de servir a través de la formación y actualización o profesionalización de docentes de Educación Básica en el estado, a los cuales les exijo reivindiquen la imagen deteriorada del profesor ante la sociedad y que hagan valer nuestro lema sindical del SNTE: “Por una educación al servicio del pueblo”.

Enseñar no es lo mismo que educar. Enseñar es para un docente transmisor, vertical tradicional, autoritario; el educador es el que enseña a pensar, a aprender a aprender y a ser y convivir para mejorar la vida misma, reinventar la sociedad; educador es quien enseña a vivir y no solamente a leer libros y consultar fuentes de información. El educador se anticipa al futuro enseñando a sus estudiantes a soñar, en el mejor de los casos es un incitador de sueños, un reconciliador con la capacidad de asombro y la curiosidad innata del ser humano en cualquier nivel y ocasión en que pueda influir en su estudiante. El enseñante usa la autoridad pedagógica para mostrar sus habilidades para emocionar al alumno a aprender; el Educador deja que se exprese el sentir y la intuición del estudiante para construir el conocimiento y cuestionarse acerca de él, porque lo ama, le deja ser y estar con lo que quiere aprender y cómo lo quiere aprender, acompañando su proceso desde la ignorancia hasta la sabiduría.

El educador dialoga, el enseñante diserta y exige ser escuchado, por eso pide silencio.

El educador no necesita gritar, su vida misma y su comportamiento seducen al estudiante. El enseñante impone la disciplina para ordenar su clase… a gritos!

El educador vive la vida y la comparte intensamente con pasión y enjundia; el enseñante la padece y muestra a sus estudiantes su capacidad de aburrimiento con enseñanzas que no son significativas, pero que cumplen con el currículum.

En fin el educador libera, el enseñante domestica y enlaza en la cadena de producción, a sus alumnos para ser alienados por la fábrica de conciencias sometidas.

El educador es y permite que sus estudiantes sean. El enseñante se niega ser e impide que los otros sean, pide que imiten ejemplos morales de buena conducta porque son inalcanzables en términos prácticos, de esa manera se asegura someter a través de la utopía, porque sabe que sus estudiantes aún no son  y cuando sean entonces él estará ahí para recordarles lo difícil que es el camino de la virtud, volviéndolos a ciclar en el miedo a la libertad.

¿CÓMO VIVO MIS VALORES?


Los vivo con pasión y con serias dificultades a veces por el entorno adverso. Pero en mi familia y en los amigos y amigas que saben de nuestra manera de pensar es muy agradable compartir esos valores.

Cuando doy clases, hago mucho pensar a mis estudiantes, es la queja consuetudinaria en ellos, tengo fama de exigente, quizás porque me exijo a mí mismo.

Jamás he sido corrupto en las calificaciones con los grupos, ni me he prestado a firmar actas de calificaciones que no lleven mi revisión a fondo, fui uno de los primeros que colocaron cinta adhesiva a las calificaciones de mis estudiantes cuando no estaba automatizado el proceso, cancelaba los espacios en blanco después del último estudiante y solamente dejaba la posibilidad de corrección con dos espacios al final del acta, no esperaba más correcciones, era muy acucioso con ello.

Procuro cuestionar el rol social del docente a través de su práctica docente real y cotidiana, me gusta conocer la práctica docente de mis estudiantes, les pido la elaboración de un diario de campo durante el curso. El campo es su trabajo cotidiano como docentes, cuando me preguntan por qué, les digo que quiero saber cómo enamoran a sus alumnos con el aprendizaje y que muchos de ellos seguramente lo logran al presentar su programa de la materia y todas esas dinámicas que seguramente dejan que el estudiante elija para comprometerse con su propio aprendizaje…. Rubores en cada rostro.

¿QUÉ OTROS VALORES ME HACEN FALTA?



La humildad es uno de ellos, aunque la he practicado mucho tiempo, sigo siendo soberbio y en ocasiones falto de solidaridad con los procesos de las personas, me gusta cuando la persona se esfuerza para lograr por ella misma sus metas. Respeto mucho a las personas que viven lo que piensan y lamentablemente durante un tiempo prolongado he despreciado activamente a quiénes no viven lo que piensan o que mienten o que fingen lo que no son. Ahora simplemente permito que suceda sin engancharme con esas experiencias de vida y no las hago que formen parte de mi  propia experiencia de vida.

La caridad con los demás, aceptar sin juzgar a nadie ni nada. Eso me es muy difícil, como terapeuta mi ejercicio profesional compara modelos de vida y estilos de vida sanos con los que sufren las consecuencias de malos hábitos de vida. Juzgo para orientar. Considero que no debo juzgar sino acompañar el proceso de apertura de conciencia y esperar que el cliente se dé cuenta de la dimensión de su problema y se haga responsable ante la vida de dicho problema y pueda encontrar con mi ayuda, la solución.

El Servicio a los demás en relación a su necesidad. Me cuesta trabajo discernir con mis clientes cuando la necesidad rebasa la posibilidad material de sufragar su servicio y cuando es mi capacidad de abrir el servicio a sus posibilidades y establecer un sano y justo intercambio. Como hay abuso y falta de honestidad, he caído en el extremo de no dar facilidades ni cuotas accesibles a la economía de los usuarios, aunque tampoco he visto disposición para remunerar con servicios mi consulta o mi trabajo como terapeuta corporal. Como docente no me gusta enseñar lo que el alumno es capaz de aprender por sí mismo, pero siempre estoy dispuesto a enseñarle lo que le puede anticipar el desarrollo de su conciencia, de su pensamiento o de la capacidad de cuestionar su vida.

CONCLUSIONES


¿QUÉ VALORES TRATO DE INCULCAR A MIS ESTUDIANTES?


Procuro resaltar el de la honestidad consigo mismos y con los demás, una concepción distinta de la vida y de cómo formamos parte de la vida y no de la muerte, que estén alertas de mensajes que enaltecen la muerte en lugar de la vida, comenzando por las prohibiciones que se orientan a la muerte en lugar de permitir la libre exploración con responsabilidad que forma parte de la vida.

La verdad por antonomasia, como condición para enlazar la significatividad de sus aprendizajes y de su quehacer futuro como profesionales de la educación o para mejorar lo que ya hacen en las aulas. No veo a ninguno de ellos enalteciendo la corrupción, ni el sistema de asignaciones familiares de plazas que deben someterse a concurso, de manera transparente y bajo la vigilancia de la sociedad civil.

La congruencia entre lo que se dice, se hace y se vive sintiéndolo con el corazón.

La trascendencia para ser educadores y no solamente enseñantes. Para fomentar la autonomía en el aprendizaje de sus estudiantes en lugar de fomentar la subordinación y la dependencia.

Valor civil para la denuncia de cualquier injusticia y oponerse a ella. La mejor manera de combatir el narcotráfico no es oponerse a él, sino trabajar a favor de la salud y estilos de vida altamente espiritualizados y con ejercicio físico adecuado para matar de hambre la necesidad de fugarse de la propia existencia, de una vida insatisfactoria y carente de amor.
Fomento también que sean críticos de su sociedad y no que se alineen por conveniencia o por miedo al sistema social. Que sean autodidactas, que piensen por sí mismos y no a través de otros. Que eduquen con el ejemplo y que sea eso: ejemplar.

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